Juan de Sande [Textos]


No sé si estas nuevas imágenes, formalmente, pueden parecer muy distintas a las creadas por mi con anterioridad. En realidad no lo son. Las diferentes series fotográficas que han ido surgiendo en lo últimos años se van sucediendo, enlazándose en todas las ocasiones y bebiendo las unas de las otras.

Casi siempre trabajo con ideas antiguas (formuladas hace bastantes años) que a lo largo del tiempo se van definiendo y , en muchos casos, no llegan a ser nada, o al menos no han llegado de momento a ser nada significativo para mi, y por tanto hay que seguir trabajando en ellas o desestimarlas para siempre, aunque "para siempre" suene demasiado dramático. Algunas relaciones nacen con una fecha de caducidad demasiado temprana. Crear es tomar decisiones, y muchas veces negativas.

Estas nuevas imágenes son el comienzo de una serie de fotografías sobre objetos en las que llevo pensando años. En ellas combino mucho de lo aprendido en fotografías anteriores. Reúno en una imagen resultante fotografías realizadas con diferente luz, tratando de acentuar esa apariencia de eternidad que tienen los bodegones, reduplicación, falsa, ,de la realidad. Realizo diferentes composiciones de las que extraigo fragmentos de lo que será el resultado final, en desequilibrio, como si las cosas pudieran, de motu proprio, se capaces de acción (el momento de reposo que acompaña a las cosas ha desaparecido).

La paradójica humildad del bodegón, que da al autor una libertad de acción lejos de la narración y que sin embargo no se queda en la pura forma, sino que parece contener un mensaje moral, trascendente, de ahí la teatralidad. He situado estos amontonamientos de asientos en lo que parece un escenario, por que así da la impresión de acentuar su contenido moral (inexistente en mi caso pero inevitable al hacer un bodegón) y ejemplar. Todos los dramas, al representarlos sobre un escenario, se actualizan y se convierten en paradigma.

No podemos impedir lo que no podemos predecir.

El equilibrio inestable de las cosas.

Quizá la libertad sea como una habitación vacía.

 

Junio de 2008

"_ ¡Corre!.....!Quieto!.......!Salta ahora!
_ Que te den…."

Mi trabajo no es metafórico, cuando veo una paloma blanca posarse en el alfeizar de alguna de las ventanas de mi casa , no pienso en la paz mundial o en la concordia de los pueblos, la echo de malas maneras, diciendo por lo bajo "rata con alas". La literalidad ha sido a lo largo de los años una constante en mi trabajo. La experiencia directa de la realidad es imposible de superar, imposible de imitar, tratar de crear una obra que trate de reproducir esa impresión siempre va a ser más pobre que la original. Lo que trato de hacer es, partiendo de los elementos que la realidad proporciona, crear una obra nueva, una nueva realidad que produzca una nueva impresión, una nueva experiencia.

El título de la exposición, no pretende mas que realzar el propósito teatral de las imágenes, no sólo por la elaboración artificial de todas las obras ( aunque pretenda esconder el trabajo que hay detrás, haciendo que parezcan sencillas), sino por la ambición de universalidad y actualidad, de apego a la realidad. En el teatro, en cada representación, el drama se hace presente, se actualiza, incluso en aquellas obras de carácter más experimental, en las que se anula la acción, la unidad temporal... Estoy pensando en Samuel Beckett. Estuve tentado de titular esta exposición "Todo es innombrable, salvo el tiempo", al final me pareció un poco pretencioso. No sé que tienen las frases algo sentimentales , pomposas, de cierto carácter moral, que me gustan para mis obras, que pretendo frías. Debe ser el contraste.

Desde hace ya unos cuantos años conscientemente, creo que desde siempre sin verbalizarlo, la música y, sobre todo , el ritmo (las series, en mi caso, son la materialización plástica de un compás ), han sido fundamentales en el desarrollo de mi trabajo. Aislar en el flujo de la temporalidad, la introducción de un ritmo nuevo, sacar la "cosa" del fluir, convertirla en figura ( V. Bozal), para contemplar "las cosas" de forma nueva.

Esta nueva serie de imágenes no documentales (adoro la buena fotografía documental, Walker Evans sigue siendo mi fotógrafo favorito) tratan de esto último, sacar de lo cotidiano, de lo que incluso pueda parecer anodino, estas "cosas", estos embalajes, singularizarlos, "crear un nuevo ritmo". Supongo que dar color para resaltar la forma protagonista de cada imagen, tiene que ver con el redescubrimiento de autores como Gerrit Rietveld, del que compro libros compulsivamente desde hace cinco o seis años. La arquitectura también es importante en mi trabajo.

Desde el inicio, comencé a trabajar en estas obra hace cuatro años, la serie fue concebida en blanco y negro y en color, no supe cómo hasta el pasado mes de Marzo. El resultado fue blanco y negro coloreado con colores vivos. De esta manera el compás y la musicalidad quedan marcados de manera más evidente y las obras dejan de ser "instantáneas ". De alguna manera se ha dotado al objeto fotografiado de otro significado, creando (intentándolo al menos) una experiencia perceptiva, no imaginativa ("fantasía" es una palabra que no uso, "imaginación" muy pocas veces).

Esta nueva serie tiene que ver con algunos trabajos anteriores como "Algunos movimientos del todo innecesarios", o con las nueve fotografías que le dediqué a un enorme cartón ,en muy malas condiciones, que encontré muy cerca de mi estudio.

Para terminar, decir que todas las ideas que hay detrás de mi trabajo, sean buenas o malas, interesantes o no, tratan de conseguir una "buena forma", un buen resultado plástico.

"El problema de la 'Vía Láctea' es que, como obra de arte, es banal"

C. Greenberg

Madrid, 18 de Octubre de 2012

Notas acerca de la exposición "Algunos movimientos del todo innecesarios". Galería ArtNueve, Murcia

Aquellas películas que declaran al comienzo que su guión está basado en hechos reales (en casa las llamamos "películas de hundir carreras"), consiguen que salga corriendo del cine o me suma en un profundo sopor que inevitablemente acabará convirtiéndose en un larguísimo sueño de consecuencias fatales. Tras dormir casi una hora y media bajo el rumor de "los hechos reales" me despierto deprimido y con dolor de cabeza, justo el efecto contrario que debería tener una buena siesta. Efecto parecido tienen sobre mi aquellas obras de arte que citan literalmente la realidad. " El hombre no soporta demasiada realidad", T.S. Eliot. La realidad, en mi caso, me proporciona los elementos que necesito para la creación de una ficción, creo que es en la ficción donde el arte tiene algo que aportar. Su objeto ha de ser la verdad, del tipo que sea, pero por definición, es a la fuerza una mentira. Me da la sensación, así, de aumentar la longitud de la zancada. El medio con el que habitualmente trabajo, la fotografía, me permite, sin embargo, ser muy preciso a la hora de acumular detalles ,con la máxima exactitud, del mundo real (esa acumulación de detalles exactos sacados de la realidad e insertos en una ficción, me recuerda a James Joyce, el Ulises es una enorme obra de arte)

Al comenzar a pensar en estas notas, la idea de contingencia me venía una y otra vez a la cabeza, ya no sólo por la división escolástica entre ser contingente y ser necesario, si no por el galimatías entre falta de necesidad y posibilidad. Ser contingente es el modo de ser de lo que no es necesario ni imposible, es decir innecesario y posible, aquí empieza el lío. Se puede aplicar a estados de cosas, hechos…..proposiciones. La unión de ficción, falta de necesidad y posibilidad crean un tipo de embrollo que siempre me ha gustado, me parece que tiene un tipo de humor que produce un pellizco en el cerebro que, sin llegar a conclusiones claras, acaba en una emoción, un cierto placer estético. Me ocurre de manera parecida al disfrutar de ciertas obras de arte como Las Meninas de Velazquez, algunas piezas cortas de Beckett, las sonatas para piano de Beethoven….ese pellizco se produce y suele ir acompañado de necesidad de acción (hacer) y de una suave y amable melancolía.

Esa suave y amable melancolía, con un cierto sentido del humor, el amor al disparate, la exageración contenida (como el rostro imperturbable de Buster Keaton), la repetición, es decir, ir creando nuevas imágenes muy parecidas entre si, como el recitado de los salmos, son algunas características de mis trabajos. Todas mis obras comparten la idea de negar el medio (fotográfico en este caso), hacer que parezca verosímil algo largamente construido, de nuevo aparece la ficción (no narrativa, en mi caso), y la ficción tiene que ir acompañada de una tendencia hacia lo absurdo, que me gustaría llamar nihilista, seguramente tiene algo de existencial pero sin ese aroma pesado y deprimente, como de habitación sin ventilar, que tiene esta corriente filosófica. No puedo decir que sea alegre, pero al pretender juego y humor, tampoco puedo decir que no lo sea. Ambiciona cierta verdad, otra vez, del tipo que sea.

Matar el tiempo es un problema prioritario.

En esta serie de imágenes y esculturas la idea de compás de descanso (un tiempo muerto entre ritmos, " intento bailar entre el compás" decía un buen amigo hace tiempo, mientras se movía de manera extraña, muy rápido, muy concentrado) es importante, se trata de un tiempo muerto entre ritmos, de movimiento inútil entre otros que si están provocados con un fin práctico, medida para NADA, de ahí el título de la serie y la exposición "Algunos movimientos del todo innecesarios".

Cada mañana doy gracias por mi absoluta falta de imaginación y fantasía, por la ausencia de alegorías y metáforas de mis obras. Es muy difícil resistirse al sentimentalismo. La mayoría de las ideas fracasan. El artista (palabra que en castellano designa a cantantes de copla, de música "pop", a modelos y empresarias, a mujeres y hombres originales en su manera de comportarse, a peluqueros, a estilistas, a vecinos que tratan de ser descubiertos como genios por idear una definitiva campaña de publicidad para una bebida de gran consumo, a gente con ideas, con muchas ideas, y además a otros que se dedican a las artes plásticas, a la literatura, a la música seria, a la arquitectura seria, al teatro serio….en fin, es una palabra con demasiadas acepciones) es alguien que se atreve a fracasar como nadie más se atreve a fracasar.

Volviendo a las películas de hundir carreras, si los hados me llevan a ver íntegramente una de esas películas ,basadas en hechos reales, tengo que reconocer que me encantan sus finales, cuando en los créditos de salida se nos informa acerca del destino de sus protagonistas: el villano o la villana (muchas veces es una mujer la que trata de hundir la carrera de todos por despecho o simplemente por problemas psiquiátricos serios que nadie conocía hasta entonces) se pudre en un penal de alta seguridad o en un manicomio, aquellos cuyas carreras fueron hundidas injustamente, no sólo las han recuperado, si no que viven desahogadamente en algún lugar con buen clima y son moderadamente felices. En las películas de "hundir carreras" de primer nivel nos informan incluso de que ha sido de los personajes secundarios, una delicia.

Para terminar un latinajo, de Virgilio: "CLAUDITE IAM RIVOS, PUERI, SAT PRATA BIBERUNT". "Cerrad las acequias, muchachos, que los campos ya han sido saciados"

 

Bilbao, 30 de Agosto de 2013

Para empezar, cuéntanos de donde vienes y cuando empezaste a interesarte por el arte.

Nací en Madrid, tuve una infancia muy feliz, no me dio por interpretar a Shostakóvich a los tres años, ni hacer retratos del natural a los cuatro, menos mal. Mi interés por el arte comienza en la adolescencia, primero la música, escuchando apasionadamente a Pink Floyd, Bob Dylan, Beethoven, Mozart… poco después pintura y literatura. Picasso y Matisse me apasionaban, recuerdo las visitas a la Fundación Juan March, sus exposiciones fueron fundamentales en mi formación artística, más tarde comencé a acudir a galerías, Fernando Vijande o Heinrich Ehrhardt Fue a partir de los 20 años cuando comencé a descubrir seriamente a los clásicos, a ir casi semanalmente al Museo del Prado. Un camino sin retorno.

¿Por qué elegiste la fotografía como medio expresivo?

Tuve la enorme suerte de tener un padre aficionado a la pintura y a la fotografía, él me enseño a pintar al óleo y a manejar una cámara fotográfica. Mi primer impulso fue dirigirme hacia la pintura, desgraciadamente como lo que hacía no daba la talla, comencé a tomarme más en serio la fotografía y como los resultados no estaban mal, me puse a estudiar técnica y a intentar hacer cosas más complejas, fui avanzando poco a poco, no sé, creo que es un medio en el que consigo resultados, paso de la idea a su materialización sin demasiado drama, con esfuerzo pero sin tragedia.

¿Cómo definirías tu estilo?

Frontal, empleo, habitualmente, un punto de vista a la altura de los ojos, a veces un poco más elevado. Siempre trato de alejarme . También trato de pasar desapercibido en el encuadre, no hacer algo demasiado personal, hay algo en los estilos formales demasiado personales que me acaba empalagando, trato de evitarlo, que la idea y su desarrollo queden para una visión más detenida de la obra. Hace años que mi trabajo al final consiste en negar el medio que empleo, la fotografía, pero quiero que esa negación quede oculta, que todo parezca verosímil, que la ficción parezca real, la ficción es muy importante para mí, no me dedico a lo documental, que aprecio mucho en otros, lo mío es otra cosa, ni peor ni mejor, no soy nada competitivo, sólo otra cosa.
Muchas veces me han reprochado que mis imágenes recuerdan a los autores pertenecientes a la escuela de Düsseldorf, es posible que sea así formalmente, creo que las ideas, lo que anima y hay detrás de mi trabajo difiere bastante.

¿Cuáles son tus influencias más directas? ¿Qué otros creadores y elementos te inspiran?

En lo fotográfico, August Sanders y Walker Evans. Picasso, Philip Guston, Max Beckmann, no paro de ver libros y obras suyas si tengo oportunidad. Velazquez es un milagro, los autoretratos de Rembrandt. Por temporadas, Poussin, Chardin, Caravaggio. Beethoven y Coltrane me persiguen desde hace muchos años. Dreyer, algunas obras de Tarkovsky, John Huston. Ahora estoy releyendo el Ulises y La montaña mágica, son buenísimas.
Tengo demasiadas influencias, un lío.

Y ¿cómo suele ser tu proceso creativo? ¿Digital o analógico?

Técnicamente analógico, medio y gran formato, cámaras lentas. Trato de pasar al mundo digital, pero de momento el bolsillo no me da para un buen respaldo digital de medio formato. Recientemente he comprado una Leica M9 y me gusta la calidad, algo que no me ocurría antes con otras cámaras digitales, también me gusta la manera de trabajar totalmente manual, como lo he hecho siempre, con otras cámaras me aturullo.
Por otro lado, con respecto a como surgen las obras, como se van desarrollando, yo necesito antes de hacer nada tener una idea, que es el motor, a partir de ahí trabajar para llevar esa idea (nunca son muy complejas) a un buen resultado plástico, es en este proceso donde comienzan a surgir dificultades que hay que resolver, no me parece muy difícil tener ideas (casi a diario me encuentro con personas que dicen tener muchas ideas, una vez incluso una de ellas, que decía tener miles de ideas, me pidió dinero, tuve que rechazar su tentadora oferta, "desgraciadamente no dispongo de mucho efectivo, el poco que tengo lo necesito para llevar a cabo una o dos ideas en las que llevo trabajando algunos años"), lo complicado es convertir esas ideas en algo que merezca la pena.
En el año 2002, tras haber realizado varias series de fotografías de noche, comencé a dar vueltas en torno a la percepción, a como conocemos de manera fragmentaria y como esos fragmentos pasan a convertirse en algo unitario. De esta idea surgió "Punto de vista imposible", una serie de imágenes de arquitectura cuyo resultado es la unión de muchas fotografías, algunas desde un mismo punto de vista y otras desde diferentes untos de vista, creando una imagen verosímil para el ojo en un primer momento, pero tras un rato se notan las contradicciones visuales, fugas que se contradicen o pequeños defectos que dejo a propósito en algunas ocasiones. La ultima que hice de esta serie es el resultado de unir casi 100 fotografías. La arquitectura, tema que me gusta mucho, es una excusa para hablar de otras cosas, igualmente pasa con "En sombra, en nada", el tema no es la naturaleza, el tema es la artificialidad, el control y el fracaso.

Mirando ya detenidamente tu trabajo, tus imágenes destacan por la soledad que desprenden. ¿Por qué esa falta de individuos, de protagonistas?

Por un lado, no he necesitado hasta ahora la presencia de individuos en mi trabajo, alguna vez lo he intentado y no ha funcionado, creo que el resultado es más interesante sin personas.
Por otro lado, llevo años dando vueltas a como enfrentarme al retrato, tema que me entusiasma, hay una gran cantidad de obras de arte que me apasionan que son retratos. Lo difícil, y que no he conseguido hasta ahora, es aportar algo nuevo. Repetir literalmente lo que ya ha sido hecho no creo que sea interesante y, además, hay muchos que ya lo hacen y con bastante éxito. No me interesa. Cuando descubra la manera lo haré, tengo muchas ganas de sacar la Sinar de 20x25.

Sobresalen también tus fotografías de naturalezas nocturnas iluminadas artificialmente… Háblanos un poco de ellas.

Unos trabajos conducen a otros. Tras la serie "Punto de vista imposible" comencé a trabajar con la misma idea de fragmentos que componen algo aparentemente unitario, en esta ocasión con luz y sin tanta postproducción. Siempre he tratado de alejarme un poco, de que el cuadro, si es posible sea un poco más amplio, eso me parece difícil, un reto. Además quería hacer algo un poco disparatado, tratar de trabajar en la naturaleza como en estudio, con un gran control de la luz, y de noche, en total oscuridad, para obtener un resultado antinatural: sombras contradictorias, cambio de la apariencia de la escala, eliminar el volumen…..tardé cerca de un año en dar con los medios técnicos, que al final fueron muy simples: una cámara de gran formato y un foco de video alimentado por baterías de plomo (llevaba conmigo varios focos y baterías, suficientes para cubrir unas cinco horas de trabajo en la localización).
Llegaba al lugar al atardecer, para poder componer con algo de luz, esperaba a que cayera la noche y una vez que la oscuridad era total (casi toda la serie esta realizada en lugares alejados de fuentes de luz, pueblos, carreteras…) me ponía a trabajar con los focos, recorriendo todo el espacio recogido en el cuadro, iluminando. Dependiendo de la amplitud del motivo, la duración del disparo variaba entre tres y cinco horas. Al final, el resultado siempre me sorprendía, nunca era exactamente lo que esperaba, la Naturaleza se resiste a ser controlada, esa fue la conclusión, pero merece la pena intentarlo, creo que conseguí algunas buenas obras.

Aparte de tu trabajo fotográfico, también realizas esculturas. ¿Desde cuándo?

Es curioso, pero siempre he creído que la fotografía y la escultura no son medios tan dispares. También de manera natural, desde que alquilé un estudio bastante espacioso, he ido trabajando en pequeñas esculturas. La manera de trabajo es parecida a la que empleo con la fotografía. He recogido escombros en las ruinas en las que he trabajado, los reproduzco en escayola dental, los ensamblo y los pinto al óleo para que parezcan reales.
También he realizado unos estudios de movimiento con unos listones de madera vieja que encontré en una carpintería de Cádiz, están ahora expuestos en Art Nueve.
Voy poco a poco, tratando de aprender de este medio, que es muy nuevo para mí.

¿En qué proyecto estas ahora involucrado?

Estoy con varias cosas, siempre ando enredado con varios proyectos, algunos salen bien y los termino, otros fallan y los aparco temporalmente…en fin soy algo disperso pero tozudo, esto último ayuda.
Estoy empezando a terminar una serie basada en unas variaciones. El sujeto fotografiado es algo tan anodino como un armario con nueve puertas. Pues estoy trabajando en todas las variaciones que pueda hacer (creo que depende más de mi paciencia que de combinatoria), llevo trescientas fotografías, veremos cuantas consigo. Tiene que ver con el nihilismo, pero no entendido como algo existencial (como una habitación sin ventilar), sino como algo disparatado y casi festivo, doloroso pero festivo.
También estoy casi terminando una serie de arquitectura sobre esquinas de Bilbao, una ciudad que tiene una arquitectura muy interesante. Es un trabajo en colaboración con un magnifico arquitecto, Fernando Olabarría.
Estoy empezando a pensar en una serie de esculturas con ladrillo, un material con mucha fuerza. Tengo que estudiar un poco aparejos y cosas así antes de comenzar, es la fase en la que estoy.
Fotos de estudio. Estoy tratando de trabajar con unas maderas que han caído en mis manos, pero de momento se me resiste, la realidad es más interesante que su interpretación, tengo que conseguir crear una nueva realidad, una ficción para que la obra funcione, de momento no lo he conseguido.

Y ¿cómo ves el panorama artístico de nuestro país?

¡Caray!
En España abundan, al menos en el mundo del arte plástico, dos tipos humanos: los que están muy satisfechos y los atormentados, son dos caras del vanidoso, personas peligrosas. También hay personas normales, profesionales, cultas y honradas con las que da gusto estar y trabajar . No es cuestión de crisis económicas o de talento, creo que es un problema que viene de antiguo, de carácter. Por otro lado desde siempre el arte ha estado vinculado al poder, fundamentalmente económico, España dejó de ser una potencia económica hace siglos, por mucho que nos cuenten patriotas y políticos.
También está el oscuro asunto de valorar más lo de fuera que lo propio. Llega un artista lituano que ha expuesto en un centro cultural de una ciudad de provincias de Kazajistán y le rinden honores de jefe de estado en galerías y museos, al joven artista lituano se le cofunde el cerebro, fantasea con vivir en este hermoso país, donde el clima es agradable, las mujeres bellas y la comida deliciosa Lo que no sabe es que para que ese homenaje continúe tiene que volver a irse, no dejarse ver mucho por los foros, dar un paso más, exponer en algún centro de arte de algún país emergente, entonces si podrá volver con la cabeza bien alta y los dientes recién blanqueados.
También esta el caso del artista nacional al que algún critico de moda e influyente descubre, se le organizan innumerables exposiciones por aquí y por allá, su obra comienza a cotizarse rápidamente, a este joven artista también el cerebro se le confunde (como a la miss España de turno), comienza a considerarse el nuevo Picasso, un hito…poco después dejan de hacerle caso, su obra deja de inundar ferias de arte, ya no le invitan a las fiestas más exclusivas……se ha comprado un enorme estudio, un descapotable, ha engordado un poco….los pantalones de Marc Jacobs (alguna asesor ó asesora sin animo de lucro le dijo que eran "lo más") de la temporada pasada le aprietan un poco su ya abultado vientre, 1caramba! nuestro amigo tiene un problema, parece que su carrera ha sido hundida, sus obras siguen siendo las mismas que cuando era aclamado por la crítica nacional, no entiende nada, y a partir de ese momento,nuestro amigo, como en las películas basadas en hechos reales que emiten las televisiones los sábados por la tarde, trata de recuperar su carrera hundida por causas oscuras y desconocidas, mientras tanto, las estaciones se suceden con total indiferencia.
¿El panorama artístico de nuestro país? España es una nación muy hermosa, el clima es agradable, las mujeres son bellas y la comida deliciosa. Es una pena que haya subido tanto el precio de las cosas, ya no es barato como antes, unos amigos ingleses dicen que todo es tan caro como en Londres, yo creo que exageran.
Siempre he creído que las crisis no están tan mal para la creación, dando por hecho que el mercado ha desaparecido, uno puede centrarse en lo que realmente importa. En estos momentos terribles, hay que buscar el sustento en otros sitios e intentar sacar tiempo de donde sea para desarrollar el proyecto personal sin pensar si es o no comercial (quien te diga que sabe lo que es comercial es un bocazas). También desaparecen muchos advenedizos, esto es fantástico.
Me gustaría ver más buena pintura en las galerías y museos, en España tiene que haber buena pintura, yo mismo estoy casado con una pintora de enorme talento. En el resto del mundo se ha vuelto a exponer mucha y buena pintura, estas cosas llegan a España con años de retraso. La pintura no ha muerto, tampoco la fotografía, ni la escultura, ni la instalación, ni el cine experimental….. mueren quienes pontifican o creen marcar tendencias, Picasso puede verse en mucha de la buena pintura que se hace hoy.

¿Qué consejo(s) daríais a aquellas personas que salen ahora de las escuelas y quieren trabajar de su creatividad?

El mundo del arte es duro y resulta difícil poder vivir de él. Yo creo que los jóvenes artistas tienen que tener claro que quieren dedicarse a esto, y si así lo deciden, hacerlo plenamente, de manera profesional, ser constantes y si tienen alguna idea clara, confiar en ella por mucho que otros les digan lo contrario. Tienen que tratar de no depender totalmente del arte para vivir, deben tener otras fuentes de ingresos, eso les liberará de mucha angustia. Tener un poco de éxito es necesario, yo creo que un poco de éxito da libertad a la hora de crear, el fracaso la quita, te llena de dudas, algo nada bueno para la creación, ni para la vida.
Cuidado a los que empiezan con algunas galerías poco profesionales, esas a las que les cuesta pagar y maltratan la obra en sus almacenes, pueden acabar con la ilusión de muchos jóvenes autores. A los familiares y amigos uno les vende o regala directamente, no hace falta compartir con nadie el 50% del valor de la obra, y menos si además no te pagan, se te queda una cara de panoli que tardas años en borrar.

Por último, este consejo puede parecer de padre razonable hablando con sus hijos, trabajar mucho, es la única manera de conseguir buenos resultados. Las ideas son importantes, su realización lo es más.

Por ultimo, nos gustaría que respondieras rápidamente a lo siguiente:

 

"Y dijo Dios "¡Que haya luz!". Y hubo luz.
Y vio Dios que la luz era buena, y separó Dios la luz de las tinieblas "
Génesis 1: 3-4
"No hay nada que expresar, nada con que expresar, nada a partir de lo que expresar, ninguna fuerza que expresar, ningún deseo que expresar, sólo la obligación de expresar."
Samuel Beckett

Quizá debería comenzar estas notas agradeciendo a Prometeo el regalo del fuego, sin el cual no podríamos preparar adecuadamente los alimentos, pasaríamos algo más de frío y seríamos ciegos durante las largas horas de penumbra, sin posibilidad de alumbrar. Alumbrar significa llenar de luz, que es en parte el objeto de mi último trabajo y de esta exposición. Digo en parte, porque lo que me interesa no es llenar de luz sino trabajar con luz, utilizarla con intención, es decir iluminar, que es un verbo en apariencia más delicado. Uno alumbra un estadio o un prado, no la sonrisa de un niño, esta se ilumina. No es extraño que un autor cuyo medio principal es la fotografía se interese por la luz. ¿Qué es si no la fotografía?

En la serie que hice entre los años 2005 y 2008 titulada En sombra en nada quise abordar el reto de trabajar con luz en la naturaleza como lo hacía en el estudio pero en lugares amplios, algo hostiles, alejados de contaminación lumínica, en total oscuridad. No se trataba de alumbrar el campo, que hubiera sido relativamente sencillo y poco interesante, se trataba de trabajar con luz en localizaciones en casi total penumbra, durante horas, para hablar de las posibilidades de lo visible, de la infinidad de alternativas que se pueden crear a lo ya dado.

En trabajos anteriores, como Punto de vista imposible, hablé de multiplicidad y simultaneidad de puntos de vista (algo que me recuerda al cubismo), y a partir de entonces, al no estar la obra excesivamente pensada de antemano, el proceso cobró mucha importancia. No me considero un autor procesual, pero el desarrollo del trabajo es muy importante, acción y visión, es decir, proceso y resultado plástico. Por último, para no alargar este preámbulo en exceso, en Y que los salmones canten por las calles, al realizar las 483 variaciones de aperturas y cierres de las puertas de un armario, con bastante rigor formal, resalté el hecho de que hay método en la locura, en la obsesión. Traté de hacer una obra que escapara al control de la razón, por el exceso de la misma.

Ahora presento Es natural desear algo de luz. Capítulo primero, que es el resultado de dos años de trabajo, aunque sospecho que esta nueva serie me va a ocupar mucho más; creo que es sólo el principio, de ahí "capítulo primero". Esta nueva obra es un paso más en mi interés en el medio fotográfico como tema de trabajo; siempre he dicho que el asunto fundamental del que trata toda mi labor como artista es el medio mismo, la fotografía. Esta nueva serie es fruto de conocimientos y experiencias de obras anteriores, no podría haberla hecho hace cinco o diez años: de hecho, comencé a bocetar y a buscar medios técnicos hace unos dos años pero hasta hace ocho meses no he estado listo para encerrarme en el estudio para abordar este capítulo primero.

He ido depurando el contenido de mis fotografías, cada vez más austeras, con repeticiones y ritmos mayores, así que parece lógico, es natural, comenzar a trabajar sólo con la materia que hace posible la visión, y por tanto la fotografía: la luz. En este ejercicio de limpieza decidí que, si trabajaba sólo con luz, tenía que ser como algo abstracto, usar la luz como objeto y no como instrumento —esto último ya lo he hecho y creo que a los artistas se nos puede exigir no acomodarnos. Cuando una idea ya ha sido bien resuelta plásticamente hay que continuar con nuevas cosas, no apoltronarse. Aunque también es cierto que algunas ideas necesitan para su correcto desarrollo una o dos vidas, ese no es mi caso.

El empleo de la luz es para los fotógrafos profesionales algo natural y mi intención con este nuevo trabajo es ir un poco más allá de su uso convencional, tomar como único elemento de trabajo la luz y estudiar sus posibilidades plásticas. En esta primera fase de la serie renuncié a hacer obra con "luz encontrada", es decir la que descubrimos en las diferentes localizaciones que vamos habitando. Este trabajo está íntegramente realizado en estudio.

Antes de contar cómo es el proceso de realización de las imágenes, me gustaría nombrar algunas ideas que han sido importantes para hacer esta serie:

  • Superficie. Tanto al inicio como al final (la copia resultante) todo ocurre en dos dimensiones. El trabajo está hecho sobre un cartón blanco de gran formato, y la idea es no salir de la superficie, crear un espacio meramente óptico que no saliera del espacio bidimensional, una ilusión. Lo que vemos en la copia final es lo que he realizado en la superficie, sólo en la superficie.
  • No hay unidad estilística. Deliberadamente he ido profundizando en el trabajo sin que me importara que las imágenes resultantes no tuvieran un tono común. Las posibilidades son enormes y no quiero renunciar a ninguna. Soy consciente que hay resultados que recuerdan a obras del pasado, la cita no ha sido a propósito, sin embargo a lo largo del proceso, el cubismo y la obra de James Turrell me han acompañado (aún recuerdo intensamente la Documenta IX o la visita por casualidad, pasaba por allí, del Roden Crater en el año 97).
  • El uso de capas de información que se suceden y superponen. Esto es una constante en mi trabajo, tiene que ver con la multiplicidad y la simultaneidad, el uso del tiempo como recurso. Lleno el cuadro fotográfico de sucesivas capas de información plástica que acaban reunidas en una imagen final.
  • La repetición, la diferencia, la casualidad, la temporalidad y la narratividad. Todo esto se puede aplicar a casi todos mis trabajos. Con respecto a la narrativa, esta quizá esté un poco oculta, hay sucesión de acontecimientos, pero no hay peripecia y, desde luego, ningún contenido ni mensaje moral.
  • Imposibilidad de eliminar la naturaleza, esta aparece una y otra vez. Todavía no puedo hacer arte sin melodía.
  • El significado de la obra depende de su relación con el espectador, independientemente de mi intención al crearla. Soy un autor que necesita ideas para poder trabajar, son motores absolutamente necesarios, pero el resultado plástico es el fin último, no puedo evitarlo, soy retiniano.
  • Fotografía documental. Mi actitud en este trabajo ha sido cercana a la de la fotografía documental, registrar el proceso de trabajo. Ninguna de las imágenes de esta serie ha sido retocada en postproducción (Photoshop), salvo los ajustes de contraste, luminosidad y corrección de color, que igualmente hubiera hecho manualmente en el laboratorio químico hace años. En este sentido es un trabajo bastante clásico y directo, veraz.

Para terminar, brevemente, cómo construyo estas obras. El método es bastante sencillo (me ha costado meses llegar a él, pero lo atribuyo a mi tendencia a alargar los tiempos y a mi zoquetería): proyectar luz sobre un cartón de gran formato. No uso gobos ni otros medios de proyección de imágenes, lo que hago es ir amontonando, proyectando sucesivamente capas de luz. En función de la imagen en la que esté trabajando, el tiempo de exposición oscila entre diez y cuarenta minutos. Para tener un cierto control, en algunos casos utilizo unas cuchillas de recorte y unos cartones negros para delimitar el espacio. El resultado varía en función de la intensidad de la luz, del tiempo de exposición, de la forma de los haces y su superposición, del movimiento, en el caso de que lo haya... y, por supuesto, del tipo de luz empleada. Necesito un buen número de diferentes fuentes de luz: diferentes tipos de flash, proyectores de luz continua con y sin recortes, una luz estroboscópica para bodegones, un pequeño proyector de fibra óptica con diversos accesorios de control, dos focos led autónomos con control de intensidad, dos luces láser... Para las obras realizadas en color, gelatinas de colores y focos con diferente temperatura de color. Para poder trabajar en cada imagen sin urgencia, filtros de densidad neutra de distinta gradación. Hay una expresión que detesto pero ilustra bien, "pintar con luz", la detesto por que me parece que sitúa a la fotografía en un peldaño inferior y creo que no es así, yo no pinto nada con luz, sólo trabajo con luz. A mediados del mes de Marzo de este año, en pleno desarrollo de esta nueva serie, una noche tuve una pesadilla terrible, un señor o una señora, no lo recuerdo, se me acercaba y cogiéndome del codo me decía "es usted un artista enorme", siempre empiezan con halagos estos pelmas, " lo suyo, querido amigo, es ¡!fotografía de caballete!", aun no me he repuesto, al escribirlo, he estado a punto de perder el conocimiento, de pura grima, de inquietud. En otra ocasión hablaré de "los buscadores de caritas", es un tipo humano común en inauguraciones y eventos relacionados con las artes plásticas, solo decir que se caracterizan por encontrar todo tipo de figuras donde no las hay, y no dudan en compartir sus hallazgos con el pobre autor.

...De noche todas las sombras reposan. Aun los campos no han sido saciados, muchachos, ¡no cerréis las acequias!...

Nota: Agradezco a Rudolf Arnheim y a Giuseppe Di Giacomo sus ideas que me han ayudado mucho a aclarar y definir las mías.